El equilibrio de los mundos capitulo 4

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Capítulo 4: Despertar y Confrontación

Eira se despertó de repente, encontrándose en un vasto espacio blanco. No había paredes, ni techo, ni suelo; todo era simplemente blanco, infinito y desorientador. Se frotó los ojos, intentando comprender dónde estaba y cómo había llegado allí.

—¿Hola? —llamó, su voz resonando en el vacío—. ¿Hay alguien aquí?

Sin previo aviso, una silueta apareció frente a ella, su contorno borroso y etéreo. Eira intentó acercarse, pero la figura se desvaneció antes de que pudiera distinguir sus características. En ese momento, sintió un tirón brusco, y su visión se oscureció.

Eira se despertó de golpe en su cama, el corazón latiendo con fuerza. La luz de la mañana se filtraba por la ventana, y el sonido de los pájaros cantando le devolvió una sensación de normalidad. Aurora, su nueva compañera de cuarto, ya estaba despierta y se preparaba para las clases.

—Buenos días, Eira. ¿Dormiste bien? —preguntó Aurora, con una sonrisa.

Eira se incorporó lentamente, aún sintiendo los efectos del extraño sueño.

—Más o menos. Tuve un sueño muy raro —respondió, tratando de sacudirse la sensación de inquietud.

Aurora la observó con curiosidad, pero no insistió.

—Bueno, tenemos que prepararnos para las clases. No queremos llegar tarde.

Eira asintió y se levantó, vistiéndose rápidamente y recogiendo sus libros. Mientras se preparaban juntas, Eira no podía dejar de pensar en el sueño y en la figura que había visto. ¿Qué significaba? Decidió no mencionarlo a Aurora, al menos por el momento.

Las clases transcurrieron con la habitual mezcla de teorías mágicas y prácticas en la Academia Arcana. Eira se sintió un poco más segura con Aurora a su lado, y la presencia de sus amigos Zephyr, Nix y Nyx le daba una sensación de apoyo constante. Sin embargo, una sombra persistente seguía rondando su mente: Amateurs.

Después de clases, mientras Eira y Aurora caminaban hacia el patio, lo que tanto temía se hizo realidad. Amateurs apareció de repente, bloqueando su camino con una sonrisa cruel en el rostro.

—Mira quién tenemos aquí. La mestiza y su nueva amiga —dijo Amateurs con desdén.

Eira intentó ignorarlo y seguir adelante, pero Amateurs la empujó con fuerza, haciéndola caer al suelo.

—¿Por qué no respondes, Eira? —se burló Amateurs, levantando una mano para lanzar un hechizo.

Aurora dio un paso adelante, preparada para defender a su amiga, pero Eira la detuvo.

—No, Aurora. No quiero que te metas en problemas por mi culpa —dijo Eira, con la voz temblando.

Amateurs rió, deleitándose en la situación.

—¿Vas a dejar que te defiendan, mestiza? Qué patético.

Antes de que Eira pudiera responder, un estallido de energía mágica la golpeó, derribándola nuevamente. El dolor y la humillación se mezclaron, haciéndola sentir impotente y vulnerable.

En ese momento, Zephyr, Nix y Nyx aparecieron corriendo, con determinación en sus rostros.

—¡Basta, Amateurs! —gritó Zephyr, sus ojos color bordo brillando con furia.

Amateurs se volvió hacia ellos, preparado para enfrentarlos, pero no esperaba la fuerza combinada de los amigos de Eira. Zephyr lanzó un hechizo de protección sobre Eira, mientras Nix y Nyx se unieron a Aurora para atacar a Amateurs.

La batalla fue breve pero intensa. La magia de los cuatro amigos se entrelazó, creando una barrera impenetrable contra los ataques de Amateurs. Con un esfuerzo final, Nix lanzó un rayo de energía que desarmó a Amateurs, haciéndolo retroceder con una expresión de sorpresa y derrota.

—¡Esto no ha terminado! —gritó Amateurs antes de desaparecer, herido en su orgullo.

Eira se quedó en el suelo, sintiendo una mezcla de alivio y humillación. Aunque sus amigos habían llegado a tiempo para salvarla, no podía evitar sentirse débil e impotente por no haber podido defenderse por sí misma.

Zephyr se acercó a ella, ofreciéndole una mano para ayudarla a levantarse.

—Eira, ¿estás bien? —preguntó con preocupación en su voz.

Eira tomó su mano y se puso de pie, evitando su mirada.

—Estoy bien, Zephyr. Gracias —murmuró, sintiéndose avergonzada.

Nix y Nyx se acercaron también, mostrando su apoyo incondicional.

—No te preocupes, Eira. Siempre estaremos aquí para ti —dijo Nyx, con una sonrisa alentadora.

Aurora le puso una mano en el hombro, su mirada llena de determinación.

—No dejaré que nadie te haga daño mientras yo esté aquí, Eira.

Eira sonrió débilmente, agradecida por sus amigos, pero la sensación de humillación persistía. Sabía que tendría que enfrentar sus propios miedos y encontrar una manera de volverse más fuerte.

Esa noche, en su habitación, Eira y Aurora se sentaron juntas, reflexionando sobre lo sucedido.

—Gracias por defenderme, Aurora. No sé qué habría hecho sin ti y los demás —dijo Eira, su voz llena de sinceridad.

Aurora la miró con seriedad.

—No tienes que agradecerme, Eira. Somos amigas y siempre nos apoyaremos mutuamente. Pero quiero que sepas que tienes más fuerza de la que crees. Solo necesitas encontrarla dentro de ti.

Eira asintió, sintiendo una chispa de determinación encenderse en su interior.

—Lo intentaré, Aurora. No quiero seguir siendo una carga para ustedes.

Aurora sonrió, dándole un abrazo reconfortante.

—Nunca eres una carga, Eira. Eres parte de nuestro grupo y siempre lo serás.

Esa noche, mientras se preparaban para dormir, Eira sintió una nueva resolución formándose en su corazón. Sabía que tenía que encontrar la manera de volverse más fuerte, no solo para protegerse a sí misma, sino también para no depender siempre de sus amigos.

Antes de apagar la luz, Eira miró a Aurora y le sonrió.

—Gracias por ser mi amiga, Aurora. Estoy muy contenta de haberte conocido.

Aurora le devolvió la sonrisa, sus ojos del color del fuego vivo brillando con calidez.

—Yo también, Eira. Estoy segura de que juntas podremos enfrentar cualquier desafío.

Con esa seguridad, Eira cerró los ojos, permitiéndose por primera vez en mucho tiempo, soñar con un futuro en el que no tuviera que temer a Amateurs ni a nadie más. Sabía que el camino sería difícil, pero con amigos como Aurora, Zephyr, Nix y Nyx, estaba dispuesta a enfrentarlo.

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